domingo, 1 de mayo de 2011
Ciutadilla 2011
Por fin llego el día!!
De camino a Ciutadilla, una preciosa población con tradición recreacionista que acogió entre otros a nuestro clan y a nuestros queridos amigos del Clan Havamal.
Tras un par de horitas de coche, por fin me enfundo en mis ropas varegas y me meto de lleno en un mundo 1000 años mas joven.
Me dirijo con mis bártulos hacia el campamento del Clan Havamal, ahí ya nos esperaba Marta, ataviada con los ropajes de un guerrero Keltoi.
Como no, el Clan Havamal nos recibió con los brazos abiertos, ofreciéndonos comida y bebida, y buena charla.
Tras las presentaciones con aquellos que aun no nos conocíamos y prepararnos para el desfile por el pueblo, nos dirigimos todos hacia la entrada de la Feria, donde todos los grupos marcharan en procesión tras la reliquia sagrada, traída por los Hospitalers de Ciutadilla, la punta de la lanza de Longino.
Todos nos pusimos en camino tras el obispo que encabezaba la comitiva, seguido de los Hospitalarios que portaban la lanza, nosotros, los Almogávares y muchos otros grupos que con el sonido de los cuernos y a gritos de ¡Desperta Ferro! avanzaban hacia la Iglesia.
Una vez allí, el jefe de ceremonias, Jaume Escude, fue nombrando a los grupos que tenían sus estandartes en el interior de la parroquia, ya que habían pasado la noche allí, custodiados por los hospitalarios tras la victoria contra los Almohades que querían robar la reliquia sagrada, o al menos, así lo cuenta la historia.
Uno a uno, los representantes de cada grupo, se acerco al Obispo a recoger su estandarte cuando oían su nombre, ante el Clérigo, se arrodillaban y eran bendecidos... hasta que llego el turno del Jarl Angus.
Como paganos que somos, ninguno de nuestros estandartes estuvo entre paredes cristianas, así que, cuando nuestro Jarl fue llamada pora la bendición, el se acerco al Obispo, y le mostró orgulloso el Martillo de Thor que cuelga en su pecho, negándose así a recibir bendición alguna.
Llego el momento de celebrarlo con una buena comida en el campamento, pero antes era la hora de celebrar el Althing en el cual, Angus Farigolaeson seria nombrado Jarl de todos los clanes.
La gente fue acudiendo al evento colocándose en semicírculo alrededor del trío que formábamos Angus, Marta y yo.
Nos pusimos en torno al improvisado altar, en el que estaba el Anillo de Juramentos, el Martillo, el Cuerno de Libaciones y un ramillete de Tomillo.
Cuando un número razonable de personas ya estaba ahí, di comienzo la explicación de lo que era un Althing y de lo que allí iba a suceder.
Entonces el cuerno sonó tres veces y la ceremonia dio comienzo.
Tras recitar la ley de la asamblea y llamar a los dioses para que presidieran el Althing, Angus se copio al anillo de juramentos, igual que yo. Con el martillo en alto pronuncié los juramentos, a lo que el respondía ¡Lo Juro! y así, jurados 9 juramentos, fue nombrado Jarl.
Se lleno el cuerno, con rica hidromiel, se consagro a los dioses, y con el ramillete de Tomillo mojado en esa hidromiel, consagre al Jarl a los Dioses del Norte.
Llego el momento de la comida. La organización nos invito a pollo y ensalada, todo riquísimo, y además, el clan Havamal empieza a ser conocido por su organización y tienen fama de que no les falta de nada, y así fue.
Queso, olivas, cerveza e incluso un jamón! no podíamos estar mejor.
La morriña se apoderaba de nosotros, el sol, la bebida y la comida nos estaba conquistando. Así que, nos fuimos al pueblo, y allí pudimos disfrutar de la tranquilidad de un pueblo, que aun y en fiestas, conserva esa calma de un pueblo de interior, rodeado de campos y colinas, donde las gentes son pausadas por naturaleza y eso alivia a los estresados corazones de las gentes de ciudad.
Hablamos y reímos ante un buen café, esperando la hora de la batalla entre los Templarios y los Hospitalarios a los cuales apoyaríamos por una buena paga (así eran los mercenarios).
Llego la hora.
Tras la reunión de capitanes, donde se establecieron las normas y el devenir de la batalla, cada uno fue a pertrecharse con su equipo de batalla.
Y fue una gran batalla.
Tuvimos en nuestro bando, arqueros, Almogávares, que despistaron al enemigo con sus redes y peligrosos dardos. Aunque el enemigo contaba con artillería, pesados trabucos y cañones que abatieron un gran numero de nuestros aliados.
Nosotros, Havamal y Skoll Kindred, cargamos contra sus escudos con un ariete, flanqueado con un muro de escudos, que rompió las filas enemigas y causo grandes daños.
Una última andanada de flechas y dardos dio paso a un último choque de la infantería, donde destacaron hombres como Joaquín de los Calatravos, el Cid, nuestro Barluenga y el Jarl, que fue asaltado por numerosos enemigos. Yo no puedo decir mucho de mi, ya que era mi primera batalla, y en el primer asalto caí como un novato bajo la espada del Capitán de los Calatravos, aunque las siguientes rondas fueron mas provechosas, ya que abatí algunos cruzados y sobreviví al encuentro. Fue una tarde realmente alucinante.
Pero llego el momento de la despedida.
Tras apretones de manos y promesas de volver a encontrarnos, me despedí de todos, y partí de vuelta a Barcelona, esperando con ansia un evento igual.
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lo proximo el nombramiento del jarl de las estepas y los pueblos nomadas me ofrezco voluntario
ResponderEliminarBuena propuesta!! el nuevo Atli! me gusta me gusta :)
ResponderEliminarFénnid en proceso de repaso de la Ley de la Asamblea....... grabando......
ResponderEliminarUna gozada compartir comida, campamento y acero con todos vosotros!! ;) Un abrazo desde el Clan Hávamál!!!!
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