lunes, 31 de enero de 2011

Frank Gonfausson

                                                   Francesc Gonfau es Frank Gonfausson


Me llamo Frank Gonfausson y soy un Rus. Procedo de la noble estirpe de los Varangianos; mi clan cruzó el mar Báltico, estableciéndose en tierras de la Pomerania. Naci en una pequeña aldea  sin nombre situada  junto a la desembocadura del Vístula .  Gran parte de mi  Clan se dedicó a comerciar con los pueblos del este; sin embargo, mi familia no tenia demasiados recursos, así que yo y mis hermanos nos dedicábamos a la pesca.

Pasé largos años enfrentándome a las heladas aguas del mar Báltico; vi morir a dos de mis hermanos en aquellas traicioneras aguas. Mis otros tres hermanos, menores que yo, consiguieron esposas y se marcharon a formar su propia familia, viviendo aún de la pesca y del comercio de sus capturas. 
 
Pronto aquella vida dura y monótona se me hizo insostenible; había pasado toda mi juventud trabajando de sol a sol y no me había preocupado más que de obtener el sustento para los míos. Un día llegó al poblado un comerciante Danés, Ivar Yoseffson, acompañado de tres hombres: un guerrero, un Skaldo y un sabio de grandes conocimientos. Entablé conversación con ellos y quedé fascinado por sus historias de aventuras y riquezas. Se quedaron varios días en la aldea mercadeando, días durante los cuales me mantuve muy cerca, observándoles. Pronto me  di cuenta de que se pertrechaban para zarpar y tras hablar con Yoseffson y llegar a un acuerdo con él,  recogí mis pocas pertenencias y me embarque en su Knorr. Dejé atrás la aldea sin añoranza ni pena; ante mí se abría un futuro emocionante y la posibilidad de enriquecerme.

Durante la travesía conocí a fondo a aquellos hombres intrépidos; Ivar Yoseffson, mercader  astuto, honorable y sagaz y Ludvig, joven de grandes conocimientos y experiencias. Al final de la travesía mi corazón se había unido al de aquellos aventureros, y ya formaba parte del Skoll Kindred.

Un día arribamos a las costas de Irlanda y desembarcamos en Dubh Lin, la capital de los Daneses.  Allí me encontré con la mujer que me estaba destinada, Aideen. Ella no era sumisa y obediente, como las mujeres de la aldea, y ni siquiera tenia los cabellos largos. Sin embargo, el fuego se escondía en sus ojos. Era la mujer mas extraña que jamás había conocido. Se acercó a nosotros en plena discusión con unos Irlandeses por el precio de unas pieles y le ofreció su ayuda a Ivar; el asintió y aquella mujer terminó con la discusión en dos palabras. Aquellos irlandeses que protestaban minutos antes enmudecieron ante ella. Mientras la mujer pactaba con Ivar su pasaje en nuestro barco, les pregunte a aquellos irlandeses el motivo de que se terminara la discusión. “Ban fénnid”, respondieron. Después supe que los fénnid eran algo parecido a los Bersekers , y que entre sus filas se encontraban algunas mujeres, era una Skjaldmö . A partir de entonces  sentí admiración por aquella extraña mujer, tan distinta de nuestras mujeres Rus.

Con el tiempo mis sentimientos por ella tomaron fuerza y le pedí que fuera mi esposa. Para mi alegría y sorpresa, aceptó. Han pasado varios años desde ese día, y he tenido que aprender a convivir con su carácter algo salvaje y terco, aunque no me he arrepentido ni un momento de mi decisión. Ella es así, no sin motivo su nombre gaélico, Aideen, significa “fuego”, aunque Ivar prefiere llamarla espada del fénnid….




Los Dioses sabrán porque…..

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