Francesc Gonfau es Frank Gonfausson
Me llamo Frank Gonfausson y soy un Rus. Procedo de la noble estirpe de los Varangianos; mi clan cruzó el mar Báltico, estableciéndose en tierras de la Pomerania. Naci en una pequeña aldea sin nombre situada junto a la desembocadura del Vístula . Gran parte de mi Clan se dedicó a comerciar con los pueblos del este; sin embargo, mi familia no tenia demasiados recursos, así que yo y mis hermanos nos dedicábamos a la pesca.
Pasé largos años enfrentándome a las heladas aguas del mar Báltico; vi morir a dos de mis hermanos en aquellas traicioneras aguas. Mis otros tres hermanos, menores que yo, consiguieron esposas y se marcharon a formar su propia familia, viviendo aún de la pesca y del comercio de sus capturas.
Pronto aquella vida dura y monótona se me hizo insostenible; había pasado toda mi juventud trabajando de sol a sol y no me había preocupado más que de obtener el sustento para los míos. Un día llegó al poblado un comerciante Danés, Ivar Yoseffson, acompañado de tres hombres: un guerrero, un Skaldo y un sabio de grandes conocimientos. Entablé conversación con ellos y quedé fascinado por sus historias de aventuras y riquezas. Se quedaron varios días en la aldea mercadeando, días durante los cuales me mantuve muy cerca, observándoles. Pronto me di cuenta de que se pertrechaban para zarpar y tras hablar con Yoseffson y llegar a un acuerdo con él, recogí mis pocas pertenencias y me embarque en su Knorr. Dejé atrás la aldea sin añoranza ni pena; ante mí se abría un futuro emocionante y la posibilidad de enriquecerme.
Durante la travesía conocí a fondo a aquellos hombres intrépidos; Ivar Yoseffson, mercader astuto, honorable y sagaz y Ludvig, joven de grandes conocimientos y experiencias. Al final de la travesía mi corazón se había unido al de aquellos aventureros, y ya formaba parte del Skoll Kindred.
Con el tiempo mis sentimientos por ella tomaron fuerza y le pedí que fuera mi esposa. Para mi alegría y sorpresa, aceptó. Han pasado varios años desde ese día, y he tenido que aprender a convivir con su carácter algo salvaje y terco, aunque no me he arrepentido ni un momento de mi decisión. Ella es así, no sin motivo su nombre gaélico, Aideen, significa “fuego”, aunque Ivar prefiere llamarla espada del fénnid….
Los Dioses sabrán porque…..
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